Analistas en asuntos internacionales de Argentina han coincidido en que las declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre una posible revisión de la postura de su país respecto a las Islas Malvinas son más una respuesta a la presión ejercida sobre Londres que un verdadero cambio en la soberanía del archipiélago.
Trump se pronunció al respecto el lunes desde la Oficina Oval, indicando: “Siempre reviso cada posición. Esa es solo una de muchas”. Ante esto, el presidente argentino, Javier Milei, calificó las palabras de Trump como “muy significativas” y anunció que se dirigirá a la nación el día jueves.
El politólogo Claudio Fantini interpretó la declaración como “una advertencia, no un anuncio”, sugiriendo que la motivación detrás de comentarios sobre la posición estadounidense no es el debate sobre el gasto en defensa de la OTAN, sino la negativa de Gran Bretaña a permitir el uso de bases en su territorio para operaciones contra Irán. Fantini señaló que, históricamente, EE.UU. ha utilizado tácticas similares ante la falta de cooperación de otros países.
Por su parte, Gabriel Puricelli, del Laboratorio de Políticas Públicas, consideró que las Malvinas son “el pretexto más conveniente” para presionar al gobierno de Andy Burnham a aumentar el gasto militar a un 3% del PIB. “Los intereses de Argentina no son relevantes en esta posible revisión”, añadió.
Andrés Malamud, politólogo del Instituto de Ciencias Sociales en Lisboa, pronosticó que la situación acabaría igual que con Groenlandia, es decir, sin cambios significativos. El exembajador argentino en EE.UU., Diego Guelar, opinó que un cambio estratégico de este calibre requeriría la consulta al Congreso estadounidense y que la opinión de Trump por sí sola no sería suficiente, aunque podría debilitar la posición británica.
Dentro del gobierno argentino existen diferentes posturas. El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, adoptó una postura más contenida, afirmando que “en lo que no controlamos, no operamos”, mientras que el asesor presidencial Santiago Caputo expresó en redes sociales que “Inglaterra es el pasado, Argentina es el futuro”.
Diplomáticos argentinos han indicado que un voto favorable de EE.UU. en la ONU sería “más simbólico que político” y que en términos prácticos no cambiaría nada. En junio, el Comité de Descolonización aprobó, por consenso, una resolución instando al Reino Unido a negociar, petición que Londres ha desoído desde 1965. La postura británica sigue siendo la misma, reafirmando su compromiso con los isleños como “inquebrantable”.
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