Desde el regreso al poder del Talibán en 2021, la situación en Afganistán ha ido de mal en peor, advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk. En declaraciones realizadas en Ginebra, Türk indicó que millones de afganos se encuentran sumidos en la pobreza extrema, mientras que las autoridades siguen violando constantemente sus derechos fundamentales.
Progresiva opresión
El funcionario expresó su preocupación por las restricciones que han limitado severamente la educación, el empleo y la libertad de movimiento. Masculinos y femeninos son arrestados por el Centro de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio del Talibán, principalmente por supuestas violaciones a rigurosos códigos de vestimenta, la longitud de la barba o el simple hecho de escuchar música.
Las violaciones de derechos humanos afectan también a los opositores del Talibán durante la guerra que siguió a la invasión aliada de 2001, así como a las minorías religiosas como las comunidades chiítas e ismailíes.
La censura de los medios, los cierres temporales de medios de comunicación y los arrestos de periodistas se han mantenido, con al menos 449 personas sometidas a castigos corporales en el primer semestre de este año.
Apartheid de género
Particularmente, las mujeres están enfrentando el impacto más severo del régimen talibán. Desde 2021, más de dos millones de niñas y mujeres afganas han sido privadas del acceso a la educación secundaria y superior. Nuevos decretos emitidos este año complican aún más la posibilidad de que una mujer se separe de su pareja y autorizan implícitamente el matrimonio infantil y la violencia contra mujeres y niños.
La exclusión de las mujeres de la política también ha sido condenada por Türk, quien destacó la “total ausencia de mujeres en cualquier foro de toma de decisiones públicas”. Hace un año, líderes talibanes limitaron el acceso de las afganas, incluidas las trabajadoras de la ONU, a las instalaciones de la organización en el país.
”Tales restricciones impuestas a mujeres y niñas, que equivalen a un apartheid de género, no tienen lugar en ninguna sociedad”, subrayó el director de la ONU.
Retornos forzosos
Además, los afganos que huyeron a países vecinos están enfrentando una creciente hostilidad de sus anfitriones, mientras continúan los retornos forzados. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), más de 400,000 afganos han sido devueltos contra su voluntad, principalmente desde Irán y Pakistán, pero también desde Turquía, Tayikistán y Estados miembros de la UE.
”Muchos se ven obligados a ingresar a un país donde nunca han estado antes y donde enfrentarán pobreza extrema, así como falta de alimentos, agua potable, atención médica, educación y oportunidades laborales”, indicó Türk.
Se estima que 21.9 millones de personas, o alrededor del 45% de la población, requieren asistencia humanitaria, mientras que los flujos de ayuda extranjera siguen disminuyendo. “Insto a todos los Estados a reconsiderar sus acciones y poner en primer lugar la vida de la población que sufre”, concluyó.
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