Henri Parot, histórico etarra, recibe tercer grado penitenciario en controvertida decisión
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Henri Parot, histórico etarra, recibe tercer grado penitenciario en controvertida decisión

El Gobierno vasco concede el tercer grado a Henri Parot, condenado por 39 asesinatos, generando críticas de víctimas del terrorismo y la sociedad.

Redacción

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Henri Parot, uno de los etarras más notorios y responsables de 39 asesinatos, ha logrado el tercer grado penitenciario, lo que le permitirá salir de la prisión de Zubieta sin regresar durante fines de semana. Esta decisión del Gobierno vasco ha suscitado una fuerte reacción por parte del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), que critica la concesión de este régimen a un “sanguinario” como Parot.

Trayectoria criminal de Parot

Parot, quien comenzó su carrera delictiva a los 20 años, fue detenido el 2 de abril de 1990 cuando transportaba 300 kilos de explosivos destinados a un atentado en Sevilla. Su primer crimen tuvo lugar el 2 de noviembre de 1978, cuando participó en el asesinato del empresario José Luis Legasa.

La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha señalado que Parot no ha demostrado un arrepentimiento genuino ni ha colaborado con la justicia para esclarecer los 379 asesinatos de ETA que permanecen sin resolver. Además, según Ordóñez, Parot aún no ha roto de manera clara con su pasado terrorista.

Implicaciones legales

La concesión del tercer grado se produce apenas siete días después de que la consejera de Justicia, María Jesús San José, autorizara la excursión diaria de otra etarra, María Soledad Iparagirre ‘Anboto’. Este tipo de decisiones están siendo objeto de debate, sobre todo considerando la gravedad de los crímenes cometidos por Parot.

En 2006, Parot fue protagonista de la ‘doctrina Parot’, que se refería a la acumulación de penas por delitos terroristas. La anulación de esta doctrina en 2013 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos benefició a varios miembros de ETA, permitiéndoles salir antes de prisión.

Parot ya había disfrutado de permisos anteriores y reafirmó en una carta su rechazo a la violencia, lo que fue considerado por el juez de vigilancia para otorgarle el tercer grado. Sin embargo, la comunidad afectada por el terrorismo ve en esta decisión un agravio, recordando que el sufrimiento de las víctimas aún está presente en la sociedad.

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