El reciente asesinato de Juan José Gómez, conocido como Juancito, se inscribe en una preocupante secuencia de crímenes asociados a las barras de Rosario Central y Newell’s. Gómez fue asesinado el miércoles, sumándose a al menos nueve casos de violencia ocurridos en los últimos dos años, donde siete de las víctimas estaban relacionadas con conflictos en el entorno del fútbol y bandas criminales locales.
Contexto de violencia
Entre los casos más notorios destaca el asesinato de Andrés “Pillín” Bracamonte, exjefe de la barra de Central, quien fue acribillado junto a su compañero Daniel “Rana” Attardo. La investigación de este ataque ha mostrado avances en la organización del mismo, aunque la instigación aún permanece en la penumbra. A su vez, otros homicidios recientes continúan sin resolución, con pocos avances en la identificación de los autores.
Nuevos actores en el crimen
Los conflictos entre las barras no solo han expuesto viejas rivalidades, sino que también han introducido nuevos actores en el crimen organizado. Muchas personas han sido detenidas, mientras que otros permanecen bajo investigación o son fugitivos de la justicia. En este contexto, los asesinatos parecen ser parte de ajustes de cuentas vinculados a una reconfiguración del crimen en la región, especialmente con la aparición de una nueva banda conocida como Los Menores.
La historia reciente
Los primeros episodios de esta saga criminal coinciden con la aparición de Los Menores, una agrupación que comenzó a ganar notoriedad tras un asesinato en septiembre de 2023. El crimen de Pillín Bracamonte, considerado un punto de inflexión en el conflicto, fue el resultado de una traición dentro de su círculo más cercano, lo que ha dejado entrever una lucha interna entre diferentes facciones.
Consecuencias en la barra
Desde el asesinato de Pillín en 2024, algunos miembros de su confianza han sido absorbidos por la hinchada de Newell’s, aumentando la tensión y la criminalidad en ambos grupos. Esta situación ha resultado en varios homicidios, incluyendo la muerte de Gustavo “Guli” Bovio y la reciente de Juan Domingo “Cascarita” Ramírez, ambos vinculados a los conflictos entre las barras.
Reconfiguración del poder
Los Menores, que han emergido como una nueva fuerza en el crimen organizado de Rosario, han ampliado su influencia más allá del barrio de origen, evidenciando una consolidación que se ha traducido en una violencia menos desmedida en comparación con años anteriores. Este fenómeno se refleja en el narcotráfico, que aún persiste pero con una competencia disminuida.
La situación actual, marcada por mensajes ambiguos desplegados en banderas públicas, revela una compleja trama de alianzas y enemistades que tiene a la población preocupada y alerta sobre el futuro de la seguridad en la ciudad.
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