En El Palomar, un tiroteo durante un intento de robo ha impactado fuertemente en la comunidad, llevando a muchas familias a cambiar sus rutinas. El ataque ocurrió alrededor de las 7:15 AM frente al Colegio Emaús, donde Hernán Mariano Catarraso, de 51 años y excomisario mayor de la Policía Bonaerense, fue baleado en el abdomen. Catarraso estaba llevando a su hija al jardín de infantes en ese momento y fue atendido de emergencia antes de ser trasladado a terapia intensiva en el hospital Posadas.
Aumento de la delincuencia
Los vecinos y familias han denunciado que los robos se vuelven cada vez más frecuentes, especialmente durante los horarios de entrada y salida del colegio. Graciela, una vecina, comentó que la situación del barrio ha cambiado drásticamente en el último año, con un aumento en la violencia y la actividad delictiva. Relató que los delincuentes utilizan el tráfico de autos en las cercanías del colegio para llevar a cabo sus actos delictivos.
La mujer indicó que los asaltantes apuntan a padres, alumnos y vecinos, robando desde vehículos hasta objetos personales en plena vía pública. La preocupación se ha intensificado tras relatos de ataques a personas mayores y a parejas en sus propias casas, lo que ha llevado a un clima de angustia constante.
Cambios en las rutinas familiares
Carla, una madre de un alumno del Colegio Emaús, enfatizó que la inseguridad está afectando la forma en que las familias operan. Muchas deciden dejar sus vehículos a una mayor distancia y caminar hasta el colegio para evitar ser víctimas de un asalto. “Siempre están armados y no tienen miedo en tirar”, dijo Carla, expresando el temor que sienten al llevar a sus hijos a clase.
Con el constante temor de ser asaltados, los padres apresuran a sus hijos a ingresar al auto tan pronto como salen de clase, mientras comparten historias de otros incidentes similares. Este novedoso clima de inseguridad ha generado un llamado a la acción, con padres organizando una marcha para solicitar más protección en la zona.
Medidas de seguridad y preocupación constante
Graciela ha instalado cámaras y alarmas en su hogar y ha reducido sus salidas nocturnas. “Es vivir encerrados y con ese temor todo el tiempo”, manifestó. Carla, por su parte, también ha tomado medidas adicionales para fortalecer la seguridad de su hogar, pero siente que nada puede garantizar completamente su protección.
La situación ha llevado a discusiones sobre si mudarse de la zona, a pesar de los lazos afectivos que mantienen en El Palomar. “Estamos protegiendo nuestras vidas”, concluyó Carla, reflejando el sentir común de los moradores ante un aumento alarmante de la delincuencia.
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