En un contexto donde el consumo de agua por parte de los centros de datos que soportan la inteligencia artificial (IA) está en aumento, grandes empresas tecnológicas como Nvidia, Microsoft, Amazon Web Services y Meta han comenzado a desarrollar sistemas de refrigeración más eficientes para reducir su huella hídrica.
Un aumento alarmante
Según un informe de Rystad Energy, los centros de datos consumieron 222.000 millones de litros de agua para refrigeración en 2025, y si no se toman medidas adecuadas, este número podría aumentar casi al triple, alcanzando los 644.000 millones de litros para 2030. Este incremento del consumo resalta la importancia de evaluar el impacto ambiental más allá de la mera operación tecnológica de la IA.
Innovaciones en refrigeración
Nvidia ha propuesto un sistema innovador para diseñar y gestionar centros de datos, conocido como DSX, que busca eliminar casi por completo el uso de agua en ciertas instalaciones. Este sistema utiliza un circuito cerrado donde un líquido se dirige directamente hacia los servidores, permitiendo mantener los componentes a temperaturas seguras, que pueden superar los 80°C.
Josh Parker, jefe de sostenibilidad en Nvidia, afirmó que en la mayoría de los casos, el uso de ventiladores simples para mover el aire es suficiente, aunque en situaciones de calor extremo se hace necesario recurrir a métodos de refrigeración más complejos.
Retos de la sostenibilidad
Sin embargo, la reducción del uso de agua no siempre implica un menor impacto energético. Andy Masley, investigador independiente en el ámbito de la IA, explica que existe una conexión directa entre el uso de agua y el consumo energético necesario para mantener las temperaturas adecuadas. Cuando se utiliza menos agua, generalmente se necesita más electricidad, ya que el líquido debe ser enfriado mediante aire.
Avances y desafíos
Microsoft y Amazon Web Services reportan el uso de sistemas de refrigeración en circuito cerrado que aseguran no provocar pérdidas netas de agua. A pesar de ello, su consumo hídrico ha aumentado entre 2022 y 2025, mientras que han mejorado la eficiencia del uso del agua en un 25% y 37%, respectivamente. Esta falta de estandarización en la información ambiental complica las comparaciones entre empresas.
Además, la ausencia de incentivos económicos claros para reducir el consumo de agua podría ser un impedimento, dado que normalmente este recurso es más barato que la electricidad. Sin embargo, la presión pública y la oposición a los centros de datos en varias regiones de EE. UU. están comenzando a generar incentivos a favor de la sostenibilidad.
Conclusiones
El fenómeno del crecimiento exponencial de la demanda de inteligencia artificial señala la necesidad de soluciones innovadoras en el manejo de recursos, incluyendo el agua. A medida que más empresas se unan a esta causa, la fase de transformación en estos sectores será crucial para mitigar su impacto ambiental.
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