Las mujeres mapuches en la Patagonia argentina están levantando su voz contra la expansión de centros de datos de inteligencia artificial, una iniciativa que podría poner en riesgo las reservas de agua en una región ya afectada por sequías, minería y fracking.
La lucha por el agua
Moira Millán, una weychafe del Lof Pillán Mahuiza, afirma que el agua es fundamental para la vida y se muestra preocupada por el impacto que tendrá la instalación de estos data centers en su comunidad. “¿Cómo es la vida cuando no tenés agua?”, cuestiona Nélida Askalipe, quien también destaca la escasez de este recurso vital que ya sufren muchas familias en la región.
En la cosmovisión mapuche, cada elemento de la naturaleza es considerado portador de una fuerza vital, el newen, y sostienen que los seres humanos son parte de un sistema interconectado donde la extracción de recursos debe realizarse con respeto y permiso. Sin embargo, el avance de proyectos extractivos ha transformado este equilibrio natural.
Nuevo desafío: Data centers y su impacto
La reciente propuesta del presidente Javier Milei para convertir a Argentina en un atrayente hub para empresas de inteligencia artificial agrava la situación. El gobierno busca implementar el Súper RIGI, que ofrecería incentivos fiscales atractivos para la instalación de megacentros de datos. Esto incluye beneficios como arancel cero en importaciones y exenciones en impuestos para nuevas contrataciones.
Jessica Gentile, coordinadora de Red Ecosocialista, critica este enfoque, sugiriendo que podría facilitar el avance de Silicon Valley en la Patagonia, una de las áreas más importantes para las reservas de agua y gas del mundo. La instalación de un data center llamado Atlas GigaHub ya está prevista para 2027 en la Zona Franca de Trelew, aunque su consumo de agua sigue sin especificarse.
Consecuencias ambientales
Expertos advierten que el uso de grandes volúmenes de agua para el refrigerado de estos centros podría agravar el estrés hídrico en un territorio que ya atraviesa emergencias por sequía. La falta de regulación acerca de los impactos ambientales de los data centers coloca a las comunidades en una posición vulnerable, donde el agua podría llegar a ser tratada como un insumo más por los inversores.
Moira Millán y otros líderes comunitarios sostienen que las mujeres desempeñan un papel crucial en la defensa de la tierra y el agua. “Las mujeres somos la tierra que engendra vida”, defiende Askalipe, enfatizando el carácter de sus luchas no solo como una defensa local, sino como un llamado a todas las generaciones a cuidar el hogar común.
Un llamado a la acción
La lucha de las mujeres mapuches no solo es por su presente, sino por el futuro de sus familias y de la tierra que los ancestros les legaron. “La lucha por el agua es la lucha por la vida”, concluye Irma Caupán, psicóloga social y representante del Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir. Este conflicto refleja la urgencia de cuestionar y redefinir el concepto de progreso en un territorio que sigue siendo saqueado y carece de la protección adecuada para sus recursos más valiosos.
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