En varias regiones agrícolas de Estados Unidos, los productores están buscando soluciones innovadoras frente a la creciente combinación de sequías e inundaciones extremas. En este contexto, el cereal perenne Kernza ha emergido como una alternativa prometedora.
Kernza: Una solución viable ante el clima adverso
El Kernza, un cereal perenne derivado de una gramínea silvestre, presenta características que lo hacen apto para las condiciones climáticas adversas. Este cereal se siembra una vez cada varios años y posee raíces que pueden extenderse hasta varios metros de profundidad, lo que le permite acceder al agua almacenada en capas más profundas del suelo. Esto proporciona una mayor tolerancia ante los períodos de sequía, en comparación a los cultivos anuales que requieren siembra cada temporada.
Bryce Black, un agricultor de cuarta generación en Kansas, ha experimentado los desafíos del modelo tradicional. Después de una lluvia favorable, sembró 728 hectáreas de trigo de invierno, pero una sequía extrema redujo su cosecha a 607 hectáreas, el rendimiento más bajo desde 2017. Black destacó la frustración de enfrentar condiciones climáticas cambiantes: “Fue más bien apretar los dientes y aguantar. Desanima, ¿sabes?“.
Ventajas ecológicas y económicas
Los cereales perennes ofrecen múltiples beneficios. No solo protegen el suelo, sino que también ayudan a reducir la dependencia del riego. Durante lluvias intensas, sus raíces pueden absorber el exceso de agua, evitando la erosión del terreno. Además, al almacenar carbono en capas más profundas del suelo, contribuyen a mejorar la fertilidad.
Laura van der Pol, especialista en ecología del suelo en The Land Institute, enfatizó la importancia de adoptar especies perennes para asegurar la productividad del suelo a largo plazo. Sin embargo, los agricultores todavía enfrentan el reto del rendimiento: el Kernza produce entre el 20 y el 40 % del rendimiento del trigo convencional.
Desafíos y futuro del Kernza
Establecer un cultivo de Kernza no es sencillo. Investigadores de la Universidad Cornell han encontrado que, durante su primer año, el cereal compite intensamente con las malas hierbas. Además, cosechar el grano requiere maquinaria adaptada, ya que su tamaño es más pequeño que el del trigo.
A pesar de estos obstáculos, existen señales alentadoras. David Mueller, un agricultor en Halstead, Kansas, ha cultivado Kernza casi 40 hectáreas. Asegura que este cereal consume menos fertilizantes y reduce el uso de maquinaria agrícola. Para él, el Kernza no solo representa una forma de recuperar tierras desgastadas, sino también una estrategia para adaptarse a condiciones cambiantes.
Un informe de la ONU prevé que la degradación del suelo podría ocasionar pérdidas económicas descomunales para 2050, lo que acentúa la urgencia de implementar prácticas agrícolas más sostenibles. Como bien menciona Black, “si puedes plantar algo y luego no tienes que volver en cuatro o cinco años, eso ahorraría muchísimo dinero y mano de obra”.
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