En julio, la inflación ha roto un periodo de cuatro meses de desaceleración, según lo informado por el INDEC, con un incremento del 2,1% en los precios. Esta cifra supera el 1,9% de junio y el 2% proyectado por consultoras privadas, llevando la inflación acumulada en el año a un 19,3% y la interanual a un 33,8%.
Los principales impulsores de este aumento fueron los precios estacionales, que se elevaron un 4,5%, en gran parte debido a servicios relacionados con las vacaciones de invierno, como pasajes aéreos y alojamiento. En contraste, la inflación núcleo, que excluye los precios estacionales y regulados, escaló un 1,8%, manteniéndose así por debajo del índice general.
El ministro de Finanzas, Luis Caputo, minimizó la relevancia de este dato, asegurando que era previsible para un mes caracterizado por altos costos estivales, y reafirmó la confianza del equipo económico en la convergencia hacia metas inflacionarias. Sin embargo, el anuncio de la licitación del Tesoro el miércoles ha añadido otra capa de análisis al contexto económico. Durante esta licitación, Finanzas adjudicó 4,49 billones de pesos sobre ofertas de 6,49 billones, logrando un rollover del 100,3% de las deudas vencidas.
Este movimiento representa un cambio significativo en la política del Tesoro, que hasta el momento había estado absorbiendo liquidez del sistema de forma más agresiva. Al renovar prácticamente toda la deuda vencida, el Tesoro ha decidido no convalidar el exceso de ofertas del mercado, un giro que podría tener repercusiones en las tasas de interés.
Las letras más cortas emitidas quedaron nuevamente por debajo de la inflación de julio, lo que refuerza un patrón observable desde hace tiempo. La colocación más destacada fue en la LECAP con vencimiento el 30 de noviembre, alcanzando una tasa mensual del 2,11%. En contraste, las letras indexadas por cer y los instrumentos vinculados al dólar también mostraron rendimientos relevantes, entre ellos unos 100 millones de dólares en bonos.
Tras el anuncio de la inflación, las tasas de las cauciones a un día respondieron con un aumento brusco, pasando de un 14,5% a un 25% de tasa nominal anual, lo que denota una reacción inmediata del mercado ante datos que superaron las expectativas. Así, el mensaje es claro: para los inversores en pesos, la estrategia de corto plazo sigue siendo una opción válida, pero para ganarle a la inflación es necesario considerar inversiones a más largo plazo o estar preparado para asumir un mayor riesgo.
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