Beto Coral, un conocido activista colombiano radicado en Estados Unidos, fue arrestado y forzado a abandonar el país tras criticar públicamente a Abelardo de la Espriella, un candidato de extrema derecha respaldado por Donald Trump, justo antes de las elecciones presidenciales en Colombia.
Protesta en Florida
En la semana previa a la elección, Coral viajó a Florida para advertir a otros colombianos sobre los peligros de votar por De la Espriella. En el área de Miami, levantó pancartas que advertían que el abogado millonario “ayudaría a deportar a todos ustedes”.
Incidente con el Departamento de Seguridad
Un día después, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, emitió un memorando al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), alegando que Coral utilizó su presencia para realizar actividades políticas contra el candidato colombiano. Este memorando provocó su arresto y posterior detención en instalaciones del DHS, donde, según declaró, sufrió maltrato físico y privación de alimentos y agua, y pasó largos períodos en aislamiento.
Detención y expulsión
Después de 30 días de detención, Coral fue liberado y obligado a regresar voluntariamente a Colombia, poniendo fin a más de una década viviendo en EE. UU. Durante su detención, Coral fue trasladado entre diferentes centros, donde asegura haber sufrido abusos por parte de los oficiales de inmigración.
Contexto político
El caso de Coral se destaca no sólo por su naturaleza política, sino porque es el primero conocido que involucra protestas sobre elecciones en el extranjero. La estadounidense del activismo en la política colombiana ha creado un debate sobre la libertad de expresión y los derechos humanos. En el contexto, De la Espriella, quien ganó las elecciones, ya había tenido enfrentamientos legales previos con Coral, quien había denunciado vínculos del candidato con grupos paramilitares.
Respuesta institucional
Nueve miembros demócratas del Congreso enviaron una carta a Rubio pidiendo la liberación inmediata de Coral, argumentando violaciones a sus derechos humanos. Finalmente, su abogada logró negociar su salida antes de la toma de posesión de De la Espriella, quien podría haber representado una amenaza para la seguridad del activista en su país natal.
Después de su regreso a Colombia, Coral ha dejado claro que no planea regresar a EE. UU., considerando que se ha vuelto un lugar hostil para los inmigrantes. Su experiencia resalta una creciente preocupación sobre la represión de la disidencia y los derechos de los inmigrantes en el contexto de la política estadounidense.
Artículos Relacionados
Ucrania ataca posiciones rusas en territorios ocupados, según el Estado Mayor
29/8/2026
Aumenta el número de muertos por inundaciones en Nepal y el Tíbet
29/8/2026
Más de 600 muertos tras inundaciones en la frontera Nepal-Tíbet
29/8/2026
Kazajistán inicia una nueva etapa política con la constitución de su parlamento unicameral
29/8/2026