Hundreds of Afghans who fought alongside U.S. troops and supported the U.S. government in Afghanistan are currently facing the distressing possibility of having their green cards revoked.
La situación surge cinco años después de la retirada de tropas estadounidenses, cuando muchos afganos, que desempeñaron distintos roles, desde labores de limpieza en la embajada hasta funciones técnicas con contratistas, fueron trasladados a EE. UU. bajo el programa de visa de inmigrante especial (SIV), autorizado desde 2009. Desde la clausura de la embajada en Kabul en 2021, el Departamento de Estado ha emitido aproximadamente 160,000 visas, de las cuales más de la mitad se concedieron tras el colapso de la embajada.
Sin embargo, varios beneficiarios de SIV están recibiendo notificaciones del gobierno federal indicando que la base para sus visas ha sido revocada o denegada. Estas cartas, que han llegado con mayor frecuencia desde la administración Biden, han creado intranquilidad entre familias que habían comenzado a establecerse, aprender inglés y matricularse en universidades.
”Estamos tratando de trabajar, estudiar y construir una vida normal en EE. UU. pero ahora estamos buscando abogados, contactando oficinas del Congreso y entendiendo qué podría pasar con nuestras green cards. Es muy estresante”, comentó M., un afghan que prefirió no dar su nombre completo por miedo a represalias.
Las notificaciones reflejan preocupaciones de que algunos documentos presentados en sus solicitudes podrían no haberse completado correctamente, insinuando un posible fraude. A pesar de que estas cartas no son nuevas, la cantidad sin precedentes y la incertidumbre sobre quiénes son los afectados han llevado a subrayar una tendencia preocupante entre los defensores de derechos de los inmigrantes.
Jennifer Patota, de la International Refugee Assistance Project, resaltó que la revocación de visas años después de haber sido otorgadas es algo sin precedentes y pone en peligro a muchos que han contribuido a los esfuerzos estadounidenses en Afganistán.
Mientras la ansiedad crece, muchos de estos afganos sienten que las posibilidades de integrarse y regularizar su estatus se están desvaneciendo. Además, el tiempo ha generado un ambiente de inseguridad, donde muchos de los empleadores que podrían validar su empleo han cerrado o destruidos registros tras la retirada.
Activistas como Shawn VanDiver han enfatizado que este proceso, que inicialmente se enfocaba en el fraude dentro de ciertos empleadores y redactores de cartas, ha terminado bombardeando a individuos que verdaderamente contribuyeron al esfuerzo militar estadounidense. La realidad, dijeron, es que estas revocaciones aparecieron en un momento en que los afganos ya se sentían excluidos del sistema migratorio.
En el país, muchos afganos que apoyaron al U.S. y sus familias luchan con la incertidumbre y la posibilidad de inestabilidad financiera tras recibir estas cartas. Algunas personas, como Abdul, quien trabajó como ingeniero y fue evacuado a EE. UU., afirmaron que ellos y sus amigos comparten la ansiedad y preocupación sobre su futuro tras recibir noticias como estas.
La comunidad afgana en EE. UU. está enfrentando una crisis que podría impactar a cientos de familias. La amenaza de ser deportados a un país controlado por los talibanes y donde el futuro es sombrío, ha alterado sus vidas. La esperanza de una vida nueva se convierte en un desafío tras la llegada de esta angustiante realidades.
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