Colombia ha entrado en la fase final de rescate tras el devastador terremoto de magnitud 7.4, el más fuerte registrado en el país este siglo, que ha dejado un saldo trágico de 265 muertos y más de 3,500 heridos. Según las autoridades locales, casi 500 personas aún se encuentran desaparecidas en ciudades como Cali y Pereira, donde los equipos de emergencia continúan trabajando arduamente para localizar sobrevivientes.
Durante la jornada del jueves, los rescatistas se enfrentaron a un reloj en cuenta regresiva de 72 horas, el periodo crítico en el que la posibilidad de encontrar personas vivas entre los escombros es mayor. “Nos sentimos impotentes”, expresó Martha Pérez, una residente de Cali cuya familia aún espera noticias sobre sus seres queridos atrapados.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, declaró que las operaciones de rescate están “entrando en la fase final”. Mientras tanto, el presidente recién instalado, Abelardo de la Espriella, ha declarado el desastre como una “emergencia económica” y ha anunciado tres días de duelo nacional.
Más de 11,000 viviendas han sido destruidas, y miles de familias ahora se encuentran sin hogar. En Pereira, los rescatistas han concentrado sus esfuerzos en un panadería colapsada, con la esperanza de encontrar a un vendedor ambulante que podría estar vivo bajo los escombros.
”Escuchamos que parece que él está respondiendo” dijo Sara Loaiza, sobrina del hombre atrapado, mientras los rescatistas evaluaban posibles señales de vida. “Cada media hora pedimos silencio para escuchar, pero hasta ahora hemos rescatado a tres personas con vida y a otras tres sin vida”.
Los esfuerzos de rescate han sido acompañados también por una notable respuesta comunitaria; muchos colombianos han mobilizado recursos para llevar alimentos y agua a las áreas afectadas, mientras largas filas se formaron en los centros de donación de sangre.
En el ámbito internacional, Estados Unidos ha ofrecido 15.5 millones de dólares en ayuda de emergencia, mientras que la Unión Europea ha comprometido dos millones de euros. Sin embargo, el nuevo gobierno ha enfrentado críticas tras aceptar únicamente equipos de rescate de naciones con gobiernos de derecha, lo que ha generado preocupaciones sobre la política en medio de la crisis.
Mientras tanto, rescatistas locales han manifestado su disposición a trabajar independientemente, pidiendo la colaboración de autoridades para maximizar los esfuerzos de rescate. A medida que la comunidad se une ante esta tragedia, la esperanza sigue viva para aquellos que aún permanecen atrapados.
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