En la costa pacífica de Ecuador, la vida cotidiana de los pescadores se ha visto marcada por un clima de violencia y extorsión. En localidades como San Mateo y Jaramijo, la actividad pesquera se desarrolla en un entorno dominado por cárteles de drogas que han convertido la región en un centro de tráfico de cocaína.
Extorsión y amenazas
Los cárteles han impuesto una dura elección a los pescadores: colaborar en el transporte de drogas a cambio de ingresos exorbitantes, o enfrentar extorsiones de hasta $1,200 por viaje, una suma que supera varias veces sus ganancias mensuales. Según testimonios de algunos pescadores y autoridades locales, aquellos que se niegan a ceder a estas exigencias pueden sufrir represalias violentas.
Ataques aéreos
A la violencia en tierra se suma el peligro en el mar, donde la Armada de EE. UU. ha llevado a cabo ataques aéreos que han destruido numerosos barcos. Desde septiembre del año pasado, han sido aniquiladas 67 embarcaciones en el marco de la Operación Southern Spear, lo que ha resultado en más de 220 muertes. Sin embargo, varios informes sugieren que estos ataques también han impactado a embarcaciones de pescadores inocentes.
Uno de los sobrevivientes, Simón Villacreses, relató que el 17 de marzo, su barco, el Negra Francisca Duarte II, fue atacado por un dron. A pesar de que su embarcación había sido inspeccionada por la guardia costera ecuatoriana sin encontrar drogas, el ataque dejó a varios miembros de la tripulación heridos y marcó un cambio drástico en la vida de Villacreses, quien ahora teme volver al mar.
Un ciclo de violencia y desesperación
La situación ha desencadenado un círculo vicioso. Investigaciones apuntan a que organizaciones criminales como Los Choneros y Los Lobos están recurriendo cada vez más a la coerción para reclutar pescadores, aprovechando su habilidad para navegar en aguas locales y así facilitar el tráfico de cocaína.
Las fuerzas de EE. UU., Ecuador y El Salvador han incrementado sus esfuerzos conjuntos para combatir el tráfico de drogas en el Pacífico oriental, pero a pesar de las operaciones y decomisos de cocaína, la extorsión a pescadores continúa. Los analistas advierten que el enfoque violento solo profundiza la inserción de más personas vulnerables en el mundo del narcotráfico, afirmando que “todo en este comercio es reemplazable”.
El temor y la impotencia se reflejan en las palabras de María Mero, esposa de un pescador: “Los hombres no quieren salir a pescar por las amenazas y los ataques”. Mientras tanto, la lucha por la supervivencia tanto en el mar como en tierra se vuelve cada vez más crítica.
Artículos Relacionados
Ucrania ataca posiciones rusas en territorios ocupados, según el Estado Mayor
29/8/2026
Aumenta el número de muertos por inundaciones en Nepal y el Tíbet
29/8/2026
Más de 600 muertos tras inundaciones en la frontera Nepal-Tíbet
29/8/2026
Kazajistán inicia una nueva etapa política con la constitución de su parlamento unicameral
29/8/2026