Cuba experimentó un nuevo apagón nacional la noche del domingo, después de que el Sistema Eléctrico Nacional sufriera una “desconexión total”, como indicó la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE). Este evento representa el sexto colapso de la red eléctrica en el año 2026, dejando a gran parte del país, incluida La Habana, sin suministro eléctrico.
La interrupción se produjo solo un día después de otro incidente que afectó a cinco de las quince provincias de la isla. Desde finales de 2024, se han registrado once apagones masivos, reflejando una crisis energética que se ha prolongado por varios años, exacerbada por limitaciones estructurales en el sistema eléctrico.
Las siete centrales termoeléctricas que abastecen la mayor parte de la generación nacional, con más de 40 años de funcionamiento, están en diferentes estados de deterioro. Además, la escasez de combustible ha complicado la situación. Según las autoridades cubanas, el embargo energético de Estados Unidos ha dificultado el acceso a los suministros necesarios para operar adecuadamente las plantas generadoras.
Este año, Washington permitió la llegada de un único petrolero ruso con 100.000 toneladas de crudo en marzo, pero esas reservas ya se han agotado, según fuentes oficiales. Las sanciones impuestas por la administración anterior de Donald Trump también han afectado gravemente a las empresas estatales cubanas, llevando a algunas compañías extranjeras a suspender sus operaciones en la isla.
La Habana argumenta que las sanciones son el principal responsable de la crisis, mientras que Estados Unidos atribuye la situación a problemas de gestión económica interna y al estado deficiente de la infraestructura.
Los cortes de electricidad provocan interrupciones en otros servicios esenciales, como el suministro de agua potable, y afectan el funcionamiento de electrodomésticos esenciales en medio del caluroso verano caribeño. Esto ha alterado la vida cotidiana de millones de cubanos, complicando la conservación de alimentos y limitando la actividad comercial.
Con cerca de 9,4 millones de habitantes, Cuba atraviesa uno de los períodos más críticos para su sistema energético. La reiteración de estos apagones pone de manifiesto la fragilidad de una infraestructura que ya había sufrido cinco colapsos entre finales de 2024 y finales de 2025.
En respuesta a esta difícil situación, el régimen cubano ha impulsado reformas de libre mercado con la esperanza de revitalizar la economía y generar ingresos adicionales que puedan mitigar estas dificultades estructurales. Mientras tanto, las autoridades trabajan incansablemente para restablecer el suministro eléctrico luego de este último apagón que ha dejado a la isla en la oscuridad.
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