Rusia expande su presencia militar en Libia con seis bases aéreas estratégicas
Internacional

Rusia expande su presencia militar en Libia con seis bases aéreas estratégicas

La caída del régimen de Bashar al-Assad impulsa a Rusia a consolidar su red militar en Libia, aumentando así su influencia en el Mediterráneo y África.

Redacción

· Internacional

La reciente caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024 ha llevado a Rusia a enfrentar uno de sus mayores reveses estratégicos de las últimas décadas. Su influencia en la base aérea de Khmeimim y el puerto de Tartus, claves para su proyección de poder en Oriente Próximo, se ha visto comprometida. Sin embargo, en lugar de rendirse, Moscú ha virado su atención hacia el norte de África.

Expansión en África

Nuevas imágenes satelitales, analizadas junto con la National Geospatial-Intelligence Agency de Estados Unidos, revelan obras de expansión en seis instalaciones aéreas en Libia donde se ha reportado la presencia del Africa Corps ruso. Este desarrollo se traduce en la construcción de hangares, pistas y estructuras de comunicación, lo que le permite a Rusia movilizar tropas, armamento y aeronaves hacia el Sahel y mantener una presencia militar en la frontera sur de la OTAN.

Seis bases aéreas en Libia

Las bases identificadas son Al-Khadim, Al-Jufra, Tamanhint, Maaten al-Sarra, Al-Qardabiyah y Brak al-Shati. Desde 2024 hasta 2026, se han llevado a cabo diversas ampliaciones en estas instalaciones, que no son nuevas construcciones, sino mejoras de bases ya existentes. Por ejemplo, en Al-Khadim aparecen tres nuevos hangares y en Maaten al-Sarra se han rehabilitado cinco hangares y varias estructuras adicionales.

Estos trabajos permiten la operatividad de aviones más grandes en Al-Jufra, utilizada por fuerzas rusas desde 2019, lo que refuerza la infraestructura militar en la región.

Estrategia militar consolidada

Rusia ha mantenido su despliegue militar en Libia, utilizando las bases para operar cazas y drones, así como sistemas de defensa aérea. Con el patrocinio directo del Ministerio de Defensa ruso, el Africa Corps está reemplazando gradualmente a los grupos paramilitares de Wagner, consolidando aún más la relación del Kremlin con sus operaciones militares en el país.

Maaten al-Sarra, situada en el sur de Libia y lejos de la costa, se ha convertido en una plataforma crucial para futuras operaciones hacia el Sahel, complementando la red de bases ya existentes. Esto, a su vez, permite a Rusia aumentar su influencia sobre los países africanos, creando un corredor logístico esencial para el traslado de personal y suministros.

Respuesta de Estados Unidos

La expansión rusa no ha pasado desapercibida para Estados Unidos, que ha intensificado su presencia en el área. En 2025, Estados Unidos envió bombarderos B-52H para realizar entrenamientos en el espacio aéreo libio y reforzó la cooperación con autoridades locales. Washington busca reducir la dependencia de Khalifa Haftar de Moscú y evitar que Libia se convierta en un punto clave para las operaciones rusas en África.

Conclusión

Lo que comenzó como un plan de contingencia tras la caída de Assad se ha transformado en un ambicioso proyecto estratégico para Rusia, que ahora cuenta con una infraestructura militar en el norte de África capaz de proyectar poder simultáneamente sobre varias regiones, incluyendo el Mediterráneo y el Sahel. Para Estados Unidos y la OTAN, la cuestión no es solo la movilidad de Rusia, sino también su creciente influencia militar en una región tan estratégica.

Edición Especial

Más para leer