Un equipo de la Universidad de Georgia (UGA) ha desarrollado un innovador método que permite estimar la edad de los tiburones sin la necesidad de sacrificarlos. Utilizando patrones de metilación en muestras de sangre del tiburón cebra (Stegostoma tigrinum), este estudio, publicado en la revista Molecular Ecology, marca un hito significativo en la ecología marina.
Un reloj epigenético preciso
La herramienta, denominada reloj epigenético, calcula la edad cronológica del tiburón con un margen de error de entre uno y dos años, analizando solo diez marcadores en el ADN. Este avance se basa en las muestras de sangre de 70 tiburones cebra de diversas edades, recolectadas en acuarios de Estados Unidos y otros países. De estos, 51 presentaban fecha de nacimiento confirmada gracias a registros de acuarios, mientras que 19 eran tiburones salvajes sin documentación de su nacimiento.
Metodología de investigación
El equipo, liderado por la investigadora doctoral Samantha L. Bock y el profesor asociado Benjamin B. Parrott, analizó casi 14,8 millones de puntos de metilación en el ADN. Se observaron cambios consistentes a lo largo de la vida del tiburón cebra, reflejando patrones similares a los encontrados en mamíferos y otras especies. Durante el proceso se construyeron modelos predictivos que demostraron ser altamente precisos.
Hallazgos relevantes
Uno de los descubrimientos más importantes revela que los cambios en el ADN de los tiburones son más marcados durante la juventud, disminuyendo a medida que el tiburón alcanza la madurez. Este patrón de envejecimiento, conservado en vertebrados a lo largo de la evolución, abre nuevas posibilidades para entender la longevidad de distintas especies.
Importancia para la conservación
Dada la clasificación del tiburón cebra como especie en peligro según la UICN, este nuevo método no letal es especialmente relevante para los esfuerzos de conservación. Parrott destaca que saber la estructura de edad de los tiburones salvajes permitirá a los biólogos mejorar la gestión de estas poblaciones.
Sin embargo, los investigadores advierten que la precisión del método puede disminuir en tiburones mayores de 20 años y que aún hay preguntas sobre la aplicabilidad de los modelos a poblaciones salvajes.
Futuras aplicaciones
El equipo tiene planes de extender esta metodología a otras especies de elasmobranquios, incluyendo rayas y quimeras, para enriquecer la comprensión de su edad y contribuir a la conservación de estas especies amenazadas.
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