Crecen las preocupaciones empresariales por el paro en puertos y sus consecuencias económicas
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Crecen las preocupaciones empresariales por el paro en puertos y sus consecuencias económicas

El paro en los puertos, tras la desregulación del pilotaje, genera pérdidas millonarias y riesgo de desabastecimiento en Argentina.

Redacción

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El conflicto desatado por la desregulación del servicio de practicaje y pilotaje portuario, implementada por el presidente Javier Milei, ha mantenido paralizado el comercio exterior durante dos días consecutivos. Más de cien buques se ven afectados, lo que ha generado pérdidas millonarias y plantea riesgos de desabastecimiento de combustibles. Las cámaras empresariales han expresado fuertes cuestionamientos y solicitan una solución urgente para mitigar el impacto económico y proteger la imagen internacional de Argentina.

Impacto en el comercio exterior

El comercio exterior enfrenta serias complicaciones debido a la reciente desregulación, que ha desencadenado un conflicto con los trabajadores del sector. Esta situación ha llevado a exportadores e importadores a alertar sobre pérdidas millonarias y un posible deterioro de la reputación argentina en el ámbito internacional.

Según el Centro de Navegación (CNAV), que representa a las agencias marítimas encargadas de más del 80% de las cargas, hay al menos 140 buques a la espera del servicio. Los puertos de La Plata, Dock Sud, Buenos Aires, Zárate-Campana, Quequén, Bahía Blanca, y Rosario se han visto severamente afectados, lo que ha obligado a desviar embarcaciones hacia Montevideo y el sur de Brasil.

El empresario Martín Zocchio calificó la situación de crítica, sosteniendo que los retrasos en la entrada de los buques generan complicaciones logísticas. Transportar un contenedor desde Uruguay podría costar entre 700 y 1,000 dólares adicionales, lo que afecta tanto a quienes importan como a los barcos que llegan a cargar mercadería.

Riesgos en el abastecimiento de combustibles

El conflicto también afecta el suministro de combustibles, con la Cámara Argentina de Energía (CADE) reportando 12 buques tanque detenidos. Esta situación incrementa el riesgo de desabastecimiento de nafta, gasoil y fuel oil en puertos cruciales como Campana, Dock Sud, y Bahía Blanca.

Un reciente informe del banco Mariva advirtió que entre las operaciones suspendidas se encuentra el buque White Marlin, esencial para el funcionamiento del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).

Preocupaciones en el sector agroexportador

Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), indicó que el número de buques detenidos en el polo exportador de Gran Rosario supera las 45 embarcaciones. Si la situación no se resuelve rápidamente, se podrían sumar más de 30 barcos a la lista. Cada día de espera representa costos que oscilan entre 50,000 y 100,000 dólares.

Idígoras enfatizó que, aunque apoya iniciativas para reducir costos logísticos, la forma en que se ha realizado la desregulación ha provocado un caos interno. Hizo un llamado a las autoridades para que se convoque a una mesa de trabajo y se establezca una hoja de ruta que permita reanudar las operaciones.

Consecuencias económicas y de imagen

Idígoras también expresó su preocupación por los efectos que esta crisis puede tener en la reputación de Argentina en el comercio internacional, alertando que el país podría ser listado entre aquellos que no cumplen con sus contratos de exportación. Esto, a su vez, podría favorecer a competidores directos como Brasil.

La Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) advirtió que el actual conflicto es un freno inmediato para la economía nacional y que deteriora la imagen del país.

La falta de operatividad y el desvío de buques hacia otros puertos de la región comprometen acuerdos comerciales construidos con esfuerzo a lo largo de los años. Además, la creciente cantidad de embarcaciones demoradas interrumpe el flujo habitual de exportaciones e importaciones, afectando directamente la estabilidad macroeconómica del país.

La CPPC también destacó que la paralización de la actividad portuaria genera un efecto en cadena que afecta el transporte terrestre, colapsa la capacidad de acopio y desabastece insumos industriales, comprometiendo así la producción local. En este contexto, las penalidades contractuales y los sobrecostos derivados podrían dificultar aún más el panorama para los exportadores.

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