El fiscal Glinka pide cadena perpetua en el juicio por la muerte de Belén en Posadas
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El fiscal Glinka pide cadena perpetua en el juicio por la muerte de Belén en Posadas

El fiscal Vladimir Glinka argumenta que la muerte de Belén fue un homicidio y solicita pena máxima para Mariela Ramírez, madre de la víctima, por deshidratación y negligencia.

Redacción

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El juicio por la muerte de Belén en Posadas ha tomado un giro dramático, tras el alegato del fiscal Vladimir Glinka, quien ha solicitado cadena perpetua para Mariela Ramírez, madre de la víctima, al considerar que su comportamiento constituyó un homicidio.

Argumentos del fiscal

Glinka cuestionó la versión presentada por Ramírez, analizando específicamente los testimonios y pruebas presentadas durante el juicio. Afirmó que la joven murió a causa de deshidratación, desnutrición e hipotermia, y rechazó la idea de que su trabajo influyera en el fallecimiento de Belén. “Ella no se murió porque se fue a trabajar. Trabajaba seis horas como máximo”, enfatizó el fiscal.

Durante su intervención en el Tribunal Penal Uno, Glinka mostró fotografías de la adolescente y destacó las deplorables condiciones en las que fue hallada, poniendo de relieve que Belén había estado entre “un mundo de porquería”. “Ella estuvo sola, pero siempre con su madre y hermana”, retó Glinka a la versión de Ramírez sobre la falta de asistencia.

Negligencia y culpabilidad

El fiscal también critió el retraso en la llamada a la Policía, que se realizó cerca de dos horas después de que Ramírez regresara a casa. “Belén ya estaba muerta”, afirmó Glinka, quien insistió en que la identidad del juicio debía centrarse en la víctima y no en las dificultades de su madre para cuidarla.

”Diez días antes de su muerte, Belén entró caminando a la casa. La imagen que presentaron es irreal”, manifestó Glinka, mientras presentaba pruebas gráficas ante el tribunal. Además, rechazó la explicación de que la joven dejó de comer debido a una supuesta tristeza por su familia. Afirmó que eran muchos quienes confirmaban que recibía alimentos sin obstáculos.

El cierre del alegato

Glinka concluyó su exposición afirmando que la conducta de Ramírez fue deliberada y constituyó un homicidio: “Esto fue un asesinato”. Aseguró que la madre eligió no alimentar ni hidratar a su hija. Además, solicitó que Mariela Ramírez permanezca detenida a la espera de resolución sobre su situación.

Con la intervención del defensor oficial Miguel Ángel Varela aún pendiente, el caso sigue su curso en el sistema judicial argentino.

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