Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente y centro de Colombia este lunes, pero los expertos aseguran que su origen tectónico es diferente al de los sismos ocurridos en Venezuela en junio, que también tuvieron magnitudes comparables. Viviana Dionisio, sismóloga de la Red Nacional Sismológica de Colombia, explicó que el terremoto colombiano se asocia principalmente a un mecanismo de subducción. Este fenómeno ocurre cuando la placa de Nazca, que se encuentra debajo del Océano Pacífico, se desliza bajo la placa sudamericana, donde se ubica el territorio continental de Colombia. La energía acumulada en esta línea de contacto puede liberarse en grandes terremotos, como los históricamente registrados en la zona del Cinturón de Fuego del Pacífico.
Por otro lado, los temblores registrados en Venezuela el 24 de junio, con magnitudes de 7.2 y 7.4, respondieron a un mecanismo diferente, originándose en la interacción entre las placas del Caribe y Sudamérica a través de un deslizamiento lateral, conocido como fallamiento de desgarre. Dionisio subrayó que los terremotos venezolanos son más superficiales y utilizan un mecanismo de desgarre, mientras que el evento en Colombia es más profundo y corresponde a un terremoto de subducción.
La profundidad es el factor que explica por qué dos terremotos de magnitud similar pueden causar daños muy distintos. El foco del terremoto colombiano se ubicó a unos cien kilómetros, según datos revisados por el Servicio Geológico Colombiano, que inicialmente lo había reportado a 82. En terremotos superficiales, las ondas viajan distancias más cortas y alcanzan áreas cercanas al epicentro con mayor intensidad. En contraste, los terremotos profundos tienden a perder energía debido a la mayor cantidad de material que atraviesan.
Dionisio advirtió que, aunque la profundidad es importante, no es el único elemento que determina la magnitud de los daños, que también dependen de la vulnerabilidad de las edificaciones y de las condiciones del terreno. El epicentro del temblor se localizó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en la frontera con Risaralda y Valle del Cauca, un área donde no es inusual que ocurran terremotos de este tipo, dado los dinamismos tectónicos de la región.
Hasta ahora, el Servicio Geológico Colombiano ha registrado más de treinta réplicas, siendo la más fuerte de magnitud 4.8. Dionisio explicó que un terremoto de esta magnitud genera una cierta cantidad de réplicas que, por lo general, disminuyen en frecuencia y magnitud a lo largo de los días o semanas posteriores al evento. Rodrigo León, del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, puntualizó que los terremotos no pueden preverse, ni se puede anticipar cuándo ocurrirá una réplica o descartar movimientos mayores. También consideró que, dada la magnitud del evento, los daños podrían haber sido peores, ya que la cifra provisional de víctimas supera los 130 fallecidos.
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