La pérdida rápida del olfato multiplica por seis el riesgo de demencia en menores de 78 años
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La pérdida rápida del olfato multiplica por seis el riesgo de demencia en menores de 78 años

Un estudio revela que la rapidez en la pérdida del olfato puede ser un indicador crítico de demencia, especialmente en adultos jóvenes.

Redacción

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La pérdida rápida del olfato en personas menores de 78 años multiplica por seis el riesgo de desarrollar demencia, según un estudio realizado por investigadores suecos.

El estudio en detalle

Investigadores monitorearon a 1.600 adultos mayores durante un período de doce años. Publicado en EOS Wetenschap, el análisis indicó que la velocidad de la pérdida del sentido del olfato puede predecir el deterioro cognitivo más eficazmente que la agudeza sensorial actual del individuo.

Metodología del análisis

Los participantes fueron sometidos a pruebas periódicas usando 16 fragancias comunes, como naranja y rosa, durante los primeros seis años. Posteriormente, se realizó un seguimiento para identificar quiénes desarrollaron síntomas clínicos de demencia o problemas de memoria.

Resultados sobre la pérdida de olfato

Los datos definieron tres grupos según la función olfativa: aquellos con un sentido estable, aquellos con una disminución gradual y los que experimentaron una caída rápida. Se observó que los individuos que perdieron el olfato rápidamente tienen un riesgo seis veces mayor de sufrir demencia en comparación con quienes mantuvieron su capacidad olfativa constante a lo largo del envejecimiento.

Importancia de la edad

El estudio destaca que esta pérdida acelerada del olfato es especialmente crítica en adultos menores de 78 años. En este grupo, es una advertencia biológica más significativa. Por otro lado, en personas mayores, la disminución del sentido se puede confundir con el envejecimiento normal o con otras patologías.

Consideraciones sobre el diagnóstico

No obstante, el debilitamiento del olfato no significa necesariamente un diagnóstico irreversible. Factores como alergias, tabaquismo o infecciones pueden alterar temporalmente la capacidad olfativa. Los expertos sugieren que la disminución en la intensidad de olores como el café o perfumes debe ser motivo de consulta médica.

Recomendaciones para el cuidado de la salud

Por ello, se recomienda integrar pruebas olfativas en las revisiones rutinarias de geriatría. Así como se mide la presión arterial o el colesterol, evaluar la capacidad de identificar olores puede proporcionar información clínica valiosa, ayudando en la vigilancia de la salud cerebral junto a las pruebas cognitivas tradicionales. Detectar cambios en la percepción del olfato puede ser esencial para la identificación temprana y la preparación clínica ante el deterioro neurológico.

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