Lucía Kazelian, directora del Área de Corazón y Mujer de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), ha resaltado las diferencias fundamentales en la presentación de las enfermedades cardiovasculares entre mujeres y hombres, haciendo un llamado urgente a la concientización en este ámbito.
Diferencias en los Síntomas de Infarto
Kazelian recuerda un caso reciente de una mujer que falleció en un vuelo, que inicialmente fue diagnosticada erróneamente con un ataque de pánico, cuando en realidad sufrió una muerte súbita probablemente por un infarto. Este episodio ilustra la subestimación que sufren las mujeres a la hora de diagnosticar enfermedades cardíacas, donde muchas veces se confunden los síntomas.
Entre los síntomas típicos de un infarto, Kazelian explica que los hombres suelen presentar un dolor opresivo en el pecho que se irradia al cuello y brazo izquierdo. Las mujeres, por otro lado, tienden a experimentar síntomas más vagos como náuseas, vómitos, dolor en la espalda y falta de aire. Esto subraya la importancia de realizar electrocardiogramas cuando una mujer presenta síntomas inusuales, ya que es preferible realizar pruebas de más que dejar pasar un infarto.
Evolución en los Datos de Infartos
Kazelian también compartió hallazgos de un estudio reciente que muestra un cambio significativo en la edad de presentación de infartos en mujeres en Argentina. De acuerdo con el estudio, la edad promedio ha bajado de 71,3 años en 2005 a 65,6 en 2024. Esto sugiere que el infarto no es solo un problema geriátrico, sino que cada vez más mujeres jóvenes podrían estar en riesgo.
Mejora en la Concientización y Tratamiento
Un dato positivo es que las mujeres están buscando ayuda más rápidamente; el tiempo de espera desde el inicio de los síntomas ha disminuido significativamente. Sin embargo, más de tres horas de demora aún son consideradas demasiado tiempo para obtener tratamiento. También se ha observado un aumento notable en la proporción de mujeres que reciben tratamiento para el infarto, con cifras que pasaron del 44,4% en 2005 al 95% en 2024.
Kazelian concluye con un llamado a la acción, enfatizando que la prevención cardiovascular debe comenzar mucho antes de la menopausia y debe involucrar hábitos de vida saludables desde la infancia. Es vital que las mujeres reciban chequeos regulares, no solo con ginecólogos, sino también con cardiólogos, para asegurar una detección temprana de enfermedades cardiovasculares. La salud del corazón debe ser una prioridad constante en la vida de cada mujer.
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