Revuelo por recomendaciones de AESAN sobre menopausia basadas en estudios masculinos
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Revuelo por recomendaciones de AESAN sobre menopausia basadas en estudios masculinos

La AESAN enfrenta críticas por basar sus recomendaciones sobre menopausia en investigaciones realizadas solo en hombres, ignorando la salud femenina.

Redacción

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Recientemente, un informe de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha desatado un gran polémica al emitir recomendaciones nutricionales para la menopausia basadas exclusivamente en estudios realizados en hombres. Este enfoque ha provocado indignación, ya que se considera que ignora la salud de la mitad de la población que enfrenta este desafío.

A lo largo de la historia de la ciencia, el cuerpo masculino ha sido tratado como el “estándar” en numerosas investigaciones, lo que plantea serios cuestionamientos sobre el impacto en la salud de las mujeres. En este contexto, muchos estudios clínicos han omitido la inclusión de mujeres, lo que ha llevado a diagnósticos erróneos y a la subestimación de problemas de salud que afectan mayormente a las féminas.

Específicamente, la falta de investigaciones centradas en el cuerpo femenino ha resultando en que condiciones como la endometriosis, que tarda de 7 a 10 años en diagnosticarse, permanezcan en gran medida sin visibilidad, a pesar de ser reconocidas como dolorosas y debilitantes.

La medicina bikini

El término “medicina bikini” surge para describir cómo solo se han estudiado las partes del cuerpo femenino que se consideran relevantes para la reproducción. Esto implica que muchas enfermedades asociadas a la salud femenina, como el síndrome de ovario poliquístico, a menudo son incomprendidas y se proponen renombramientos para reflejar sus causas verdaderas.

Desigualdades en ensayos clínicos

En Estados Unidos, la inclusión de mujeres en ensayos clínicos no fue obligatoria hasta 1993. Por su parte, Europa tardó hasta 2014 en establecer oficialmente que ambos sexos debían estar representados en las investigaciones farmacéuticas.

Aun así, persisten ejemplos de discriminación en investigaciones y tratamientos. Un estudio de 2010 reveló que, de 150 estudios sobre depresión, el 15% no reportaba la composición por sexo, y muchas veces los tratamientos establecidos se basan en la fisiología masculina.

El caso del Zolpidem, un somnífero que una vez fue prescrito sin considerar que las mujeres metabolizan la sustancia más lentamente, es un claro indicativo de las discrepancias en la dosificación y sus efectos secundarios.

Salud cardiovascular y generación de estigmas

La salud cardiovascular femenina se ha visto desatendida durante décadas, lo que lleva a peligrosas implicancias. La doctora Bernardine Patricia Healy acuñó el término “síndrome de Yentl” para describir cómo las mujeres son frecuentemente subdiagnosticadas en problemas cardiovasculares. Las diferencias en la presentación de síntomas entre hombres y mujeres amplifican estos riesgos.

Una llamada a la acción

La situación actual de la AESAN es solo la “punta del iceberg” de un problema que se arrastra desde hace años. La comunidad médica y científica debe tomar conciencia de estas desigualdades y trabajar en soluciones que aseguren que la salud de la mujer reciba el enfoque que merece.

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